Puntos para tener en cuenta con los sistemas de alarma residenciales (Parte II)

En el mercado podrás encontrar diferentes tipos de alarmas residenciales.

Dentro de los sistemas simples encontramos a los detectores de movimiento, las alarmas de puertas, sensores de rotura de cristales, detectores de calor, detectores de alarma de incendio.

También existen algunos sistemas más sofisticados y algunos otros realizados a medida de las necesidades del usuario.

Los detectores de movimiento son uno de los sistemas más básicos dentro de las alarmas residenciales. Este tipo de alarma es ofrecida por casi todas las empresas del mercado. Su uso permite alertar cuando exista una intrusión en el hogar generando un riesgo. Suelen colocarse en el interior de las puertas exteriores para así poder detectar a los intrusos que logran superar otras alarmas. Las alarmas pueden ser programadas para evitar los inconvenientes con las mascotas o con los niños que siempre están en movimiento.

Las alarmas de puertas se activan cuando las puertas se abren. Es otro de los sistemas más básicos que encontramos en el mercado. Deben ser colocadas en todas las puertas exteriores, inclusive las puertas del garaje y de otros edificios auxiliares.

Los sensores de rotura de cristales son alarmas que se activan cuando se produce la apertura de una ventana, en ese momento comienza a dar un aviso de la presencia de un intruso. Se aconseja colocarlos cerca de las puertas y de las ventanas.

Foto | Flickr

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